
La Generalitat Valenciana redefine su identidad visual con el azul como eje central
El nuevo manual corporativo sustituye al de 2018 y consolida el Azul Senyera como color preferente del sistema gráfico institucional
La Generalitat Valenciana ha presentado una nueva versión de su manual de identidad corporativa, un documento normativo que reemplaza al vigente desde 2018 y que introduce un cambio estructural de alto impacto: el azul Pantone 293C, denominado oficialmente Azul Senyera, pasa a ser el color preferente de la identidad institucional. Esta decisión redefine de forma integral la aplicación visual de la marca y marca un giro estratégico que trasciende una simple actualización técnica.
El nuevo manual está concebido gráficamente desde el azul, que actúa como eje articulador de todo el sistema visual. Portadillas, ejemplos de aplicación, papelería, señalización, soportes digitales y piezas institucionales se presentan mayoritariamente en este color, consolidándolo como el tono dominante de la identidad y el principal referente cromático en las aplicaciones reales.
Aunque el rojo histórico y el negro se mantienen como colores corporativos, su presencia pasa a un segundo plano dentro del desarrollo visual del documento. El mensaje es inequívoco: el azul se convierte en el color que vertebra la identidad a partir de ahora, mientras que el rojo y el negro quedan como opciones complementarias dentro del sistema.
La identidad visual de la Generalitat Valenciana ha estado tradicionalmente asociada al rojo desde 1985, cuando fue diseñada por Nacho Lavernia, Daniel Nebot y Paco Bascuñán. En 2018, con motivo del 600 aniversario de la institución, Nebot y Lavernia actualizaron el sistema y ratificaron el Pantone 186 C como color principal, reservando el negro para usos monocromáticos. El nuevo manual conserva formalmente ambos colores, pero introduce una novedad significativa al situarlos al mismo nivel que el azul como colores corporativos de pleno derecho.

Desde la perspectiva del diseño de identidad, esta convivencia de tres colores oficiales resulta poco habitual. Tradicionalmente, las versiones monocromáticas se conciben como soluciones técnicas y no como versiones principales. En este caso, el negro deja de ser una alternativa funcional para convertirse en una opción corporativa equiparada, lo que introduce cierta ambigüedad en la jerarquía cromática del sistema.
El manual de identidad corporativa, en su carácter vinculante, establece de forma clara la necesidad de orientar todas las aplicaciones hacia el azul. Sin embargo, no desarrolla con la misma precisión otros aspectos clave de control y protección de la marca. El documento no delimita de manera explícita todos los usos prohibidos ni establece con contundencia que solo las versiones recogidas en el manual sean las únicas válidas, un punto sensible en una identidad de uso masivo.
Esta carencia adquiere especial relevancia en un contexto institucional amplio, donde la marca es aplicada por múltiples departamentos, organismos y proveedores con distintos niveles de conocimiento en diseño. La ausencia de directrices más cerradas puede facilitar interpretaciones erróneas o usos incorrectos que el propio manual no veta de forma explícita.

El documento incorpora también nuevos acabados gráficos que no formaban parte del lenguaje institucional anterior, como el barniz y el golpe en seco, además de una versión del símbolo en plata sobre fondo azul. Aunque este acabado no se define como color corporativo, sí aparece en aplicaciones concretas, especialmente vinculadas a Presidencia, reforzando una jerarquización visual dentro de la estructura institucional.
En el ámbito tipográfico, el manual mantiene a Roboto como tipografía complementaria del sistema gráfico. Se trata de una fuente gratuita, funcional y ampliamente extendida, elegida por criterios operativos que facilitan su implantación inmediata en entornos digitales, equipos administrativos y proveedores externos que trabajan con documentación institucional.
Pese a que el nuevo manual aún no ha sido publicado oficialmente en la web de la Generalitat Valenciana, su aplicación ya es visible. El logotipo en azul se ha incorporado a la cabecera del sitio institucional y comienza a desplegarse en documentos y soportes digitales, anticipando una transición progresiva.

El alcance del cambio es profundo y supone una inversión económica relevante, especialmente en la sustitución de señalización, rótulos, papelería, vehículos y otros soportes acumulados desde 1985. Aunque no se han detallado cifras oficiales, algunas actuaciones, como la actualización de fachadas y sedes institucionales, apuntan a una implementación acelerada del nuevo sistema.
El nuevo manual deja clara la voluntad de consolidar el azul como eje visual de la identidad institucional. No obstante, como herramienta de uso intensivo, presenta áreas de mejora. Funciona con solvencia como declaración de intenciones, pero deja abiertas interpretaciones en un terreno —el de los símbolos institucionales— donde la claridad normativa suele ser clave para garantizar coherencia y consistencia a largo plazo.











