
Publicidad en ChatGPT llega al Perú: ¿cómo cambia la estrategia de las marcas?
La expansión de los anuncios en ChatGPT abre nuevas oportunidades para las empresas peruanas, que deberán diferenciar la pauta pagada del posicionamiento orgánico (GEO) y fortalecer su reputación digital mediante las relaciones públicas.
La forma en que los consumidores buscan información y toman decisiones de compra en internet atraviesa una transformación decisiva. La publicidad en ChatGPT ya está disponible en el Perú como parte de la expansión oficial anunciada por OpenAI este 21 de octubre. Con la habilitación de su propio Gestor de anuncios (Ads Manager), las empresas locales cuentan ahora con una nueva alternativa para conectar con millones de usuarios que acuden a la inteligencia artificial para resolver dudas, comparar alternativas y evaluar servicios en tiempo real.
Sin embargo, el entusiasmo por este nuevo canal exige precisión estratégica. Anunciarse en el administrador de campañas de OpenAI y lograr que una empresa sea recomendada dentro de las respuestas de la inteligencia artificial son dos objetivos distintos. Mientras que la pauta comercial permite acceder a módulos patrocinados claramente etiquetados y separados de la conversación, el Generative Engine Optimization (GEO) trabaja para ganar visibilidad orgánica dentro de las respuestas que elabora el asistente.
"Es importante que las marcas distingan entre la publicidad en ChatGPT y el GEO, ya que responden a estrategias diferentes, aunque complementarias. Mientras la primera permite explorar nuevas oportunidades de visibilidad mediante espacios publicitarios, el GEO busca mejorar la presencia de una marca en las respuestas generadas por inteligencia artificial. El reto está en integrar ambos enfoques dentro de una estrategia que combine inversión publicitaria, contenidos relevantes y una presencia sólida en medios digitales", señala Francisco Núñez, director de Marketing y Publicidad de Altavoz Comunicaciones.
En este sentido, para aprovechar el potencial de esta plataforma y estructurar una presencia digital equilibrada, las compañías deben considerar cuatro claves estratégicas:
- Aprovechar las señales contextuales en momentos de decisión. A diferencia de los buscadores tradicionales basados en palabras clave aisladas, los usuarios en ChatGPT detallan problemas específicos y piden comparativas de pros y contras. Aparecer en esa etapa de deliberación con anuncios útiles y consultivos permite captar la atención cuando la intención de compra es más alta.
- Separar el alcance pagado de la autoridad orgánica. OpenAI mantiene sus espacios publicitarios estrictamente separados de las respuestas del modelo para proteger la confianza del usuario. Por ello, comprar pauta garantiza visibilidad inmediata en el entorno de exploración, pero no compra la recomendación directa del algoritmo.
- Alimentar a la IA con validación de terceros (PR). Los modelos de lenguaje se nutren de fuentes externas confiables para construir sus respuestas. La presencia en prensa, las entrevistas a voceros y la publicación de artículos especializados fortalecen la huella digital de la empresa, dándole a la inteligencia artificial el respaldo necesario para considerar a la marca como un referente del sector.
- Auditar el retorno y la integración de canales. Más que trasladar presupuestos de forma automática hacia la novedad tecnológica, los equipos de marketing deben evaluar las condiciones de acceso, medir la calidad de las conversiones desde el panel de control y articular esta pauta con sus esfuerzos actuales de SEO, contenido y reputación.
La reputación como ventaja competitiva en la era de la IA
El auge de los asistentes conversacionales plantea un desafío de fondo para las organizaciones: cuidar su prestigio más allá de sus propios canales corporativos. Cuando un consumidor ve un anuncio dentro del chat, su reacción natural es preguntarle a la misma herramienta qué tan confiable es esa empresa o qué opinan los expertos sobre sus servicios.
En este escenario, la gestión de relaciones públicas cobra un valor determinante para respaldar la inversión publicitaria. Aunque las apariciones en prensa no garantizan de forma automática que una marca sea citada por los algoritmos, sí construyen la credibilidad y la validación externa que tanto los sistemas de inteligencia artificial como los compradores humanos buscan antes de tomar una decisión.
"Una marca puede invertir mucho en publicidad, pero eso no significa que automáticamente sea una fuente confiable. Y esto no ha cambiado con la inteligencia artificial. Las compañías necesitan tener algo relevante que contar y conseguir que otros también hablen de ellas. Las relaciones públicas llevan años trabajando precisamente en eso: construir relaciones con los medios, generar información de interés y conseguir que las marcas sean reconocidas por lo que hacen, no únicamente por lo que dicen de sí mismas", menciona Paola Ascue, directora de Altavoz Comunicaciones.
Una estrategia integral de visibilidad digital
La llegada de la publicidad en ChatGPT al mercado peruano amplía el abanico de herramientas para los anunciantes, pero su verdadero impacto dependerá de la madurez con la que se integre al ecosistema de comunicación de cada empresa.
Las compañías que logren articular la pauta publicitaria con el posicionamiento GEO y una gestión consistente de relaciones públicas tendrán una ventaja clara. En una era donde los algoritmos sintetizan el mercado en segundos, el éxito comercial pertenecerá a las marcas que no solo sepan pagar por estar presentes, sino que hayan construido una reputación lo suficientemente sólida como para merecer la confianza de sus audiencias.










